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Fernando Curroy ve en su hijo Mateo el futuro de la música en Pamplona

Fernando Curroy, integrante de la cofradía musical de San Saturnino en Pamplona, relata con orgullo sus quince años de experiencia en el grupo. Destaca el reconocimiento que la formación tiene en la ciudad y el placer de ver cómo su música conecta con el público. Su hijo Mateo Borroy, que lleva dos años tocando el violín en la misma cofradía, comenzó cantando desde los seis años. Ahora estudia el instrumento desde hace siete y considera el grupo su segunda familia, ya que ha crecido entre sus miembros. Ambos coinciden en que la incorporación del joven asegura la continuidad de la tradición musical que acompaña a Pamplona en sus celebraciones.