Veranos junto al río: calderete, juegos y rutas al monasterio de Iranzu
Los vecinos del pueblo destacan la tranquilidad que ofrece la piscina junto al río como uno de los atractivos principales de los veranos locales. Durante las fiestas, el calderete se convierte en un elemento central que une a la comunidad y genera recuerdos compartidos. Las anécdotas de la infancia, como el juego del tocatimbres, siguen transmitiéndose entre generaciones y mantienen vivas las tradiciones. Para el ocio, se recomiendan rutas familiares hasta el monasterio de Iranzu, situado a solo tres kilómetros, o ascensos al monte Cresmendi, descrito como un lugar espectacular y muy bonito.