Reel

El legado de los Escribano: dos generaciones unidas por la música en la Pamplonesa

Juan Escribano llegó desde Villamalea a Pamplona con solo 17 años para cumplir el servicio militar y terminó incorporándose a la Pamplonesa en 1957. Durante casi cuatro décadas participó en procesiones, conciertos y San Fermines, ocupándose también de la preparación de los papeles y los instrumentos de la banda. Su hijo Juan Ignacio, influido por el ejemplo paterno, entró en la misma formación y ambos compartieron atril durante diez años. Hoy, a sus 96 años, el padre ya no toca el trombón, pero la música sigue presente en la familia a través de las interpretaciones del hijo.